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Metodología de Hollnagel

¿Qué es la metodología de Hollnagel?

Las organizaciones con operaciones complejas se enfrentan a incidentes repetitivos, presión regulatoria creciente y sistemas HSE fragmentados, y necesitan enfoques que entiendan cómo se consigue el trabajo real. La metodología de Hollnagel permite pasar de buscar culpables a analizar la variabilidad del desempeño y la resiliencia operativa. Integrada en modernos programas HSE, facilita decisiones basadas en datos y aprendizaje organizativo continuo. Este enfoque ayuda a transformar la gestión de Seguridad, Salud y Medio Ambiente, porque prioriza el éxito cotidiano y no solo el fallo excepcional.

Fundamentos de la metodología de Hollnagel y su impacto en HSE

La propuesta de Erik Hollnagel se conoce como Safety-II e ingeniería de la resiliencia, y cuestiona la visión tradicional centrada solo en el error. Para Hollnagel, los sistemas sociotécnicos son complejos, y las personas ajustan continuamente su trabajo para que todo funcione. La clave está en entender esa variabilidad normal, porque los mismos ajustes que permiten el éxito diario pueden, a veces, contribuir a un incidente grave.

En lugar de mirar solo lo que sale mal, la metodología invita a estudiar cómo y por qué las cosas salen bien la mayoría de los días. Esto cambia la conversación en HSE, porque deja de girar en torno a incumplimientos aislados y se orienta a capacidades organizativas. Así se pueden diseñar controles, procedimientos y apoyos que refuercen la resiliencia, y no solo aumenten la burocracia documental.

Safety-I describe la seguridad como ausencia de eventos negativos, pero Safety-II la define como la capacidad de las operaciones para funcionar en condiciones variables. Esto implica que debes observar el trabajo real, y no solo el trabajo prescrito en tus procedimientos. Las desviaciones dejan de verse siempre como anomalías, y pasan a entenderse como adaptaciones necesarias que conviene gestionar de forma consciente.


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Del Safety-I al Safety-II: qué cambia en la gestión diaria

Cuando aplicas la metodología de Hollnagel en tu sistema HSE, el foco de los indicadores cambia desde el recuento de incidentes hacia el seguimiento del desempeño cotidiano. Esto implica medir no solo accidentes y casi accidentes, sino también cuántas tareas complejas se ejecutan sin problemas. De este modo puedes aprender de las operaciones exitosas, y no limitarte a reaccionar ante el daño ya producido.

En investigación de incidentes, la mirada pasa de la cadena lineal causa–efecto a la interacción de múltiples funciones que se acoplan en el tiempo. En este contexto, herramientas como los modelos para la investigación de incidentes más utilizados se pueden complementar con enfoques basados en resiliencia. Así conectas metodologías clásicas con nuevas perspectivas Safety-II, y enriqueces tus análisis con más matices.

La metodología anima a sustituir preguntas centradas en la culpa por preguntas centradas en el sistema, y este cambio requiere disciplina. Es más útil explorar qué hizo posible que el evento se desarrollara así, que preguntar quién incumplió una instrucción concreta. Esta forma de investigar favorece la participación de las personas implicadas, porque perciben un enfoque de aprendizaje compartido y no de búsqueda de responsables individuales.

Además, Safety-II impulsa una revisión profunda de cómo diseñas tus barreras y controles. Muchas organizaciones descubren que sus procedimientos funcionaban bien en papel, pero que el trabajo real exigía atajos constantes para cumplir los objetivos. Con la metodología de Hollnagel puedes alinear mejor los requisitos formales con las condiciones reales, y así reducir la brecha entre norma y práctica. Este alineamiento disminuye la necesidad de improvisaciones peligrosas, y al mismo tiempo preserva la flexibilidad necesaria para operar.

FRAM: cómo visualizar la variabilidad del trabajo real

El Functional Resonance Analysis Method (FRAM) es la herramienta central propuesta por Hollnagel para modelar sistemas complejos. En lugar de secuencias lineales, FRAM representa funciones que interactúan mediante acoplamientos no triviales, y cada función tiene aspectos como entradas, salidas, recursos o precondiciones. El objetivo es entender cómo la variabilidad en una función puede resonar con otras, y generar resultados inesperados pero plausibles.

Para implantar FRAM en tu organización necesitas datos de campo bien estructurados, y entrevistas que describan el trabajo real con detalle. Estos insumos pueden apoyarse en metodologías ya conocidas, como las descritas en el artículo sobre metodologías y herramientas para la investigación de incidentes. Al combinar estas fuentes consigues modelos más ricos, porque integras tanto el análisis de fallos como el análisis de éxitos.

Una vez construido el modelo FRAM, puedes simular escenarios donde cambian recursos, presiones de tiempo o disponibilidad de personal. Así identificas funciones críticas cuya variabilidad conviene monitorizar con prioridad, y puedes diseñar indicadores proactivos alineados con Safety-II. Estos indicadores permiten detectar patrones de resonancia potencialmente peligrosos, antes de que se traduzcan en un incidente real en planta.

Enfoque Safety-I tradicional Metodología de Hollnagel (Safety-II / FRAM)
Definición de seguridad Ausencia de accidentes e incidentes Capacidad del sistema para funcionar bajo variabilidad
Objeto de análisis Eventos negativos y desviaciones Trabajo diario, éxitos y fallos, adaptaciones normales
Modelo de causalidad Lineal, cadena de causas Interactivo, resonancia funcional entre actividades
Rol de las personas Fuente de error o incumplimiento Fuente de flexibilidad y resiliencia
Indicadores clave Tasas de accidentes y casi accidentes Métricas de desempeño normal y capacidad de adaptación

Esta tabla resume por qué la metodología de Hollnagel no pretende sustituir tu enfoque actual, sino equilibrarlo. Safety-I sigue siendo necesario para cumplir normativa y reportar incidentes, pero Safety-II permite explicar por qué casi siempre todo sale bien. Al combinar ambos enfoques en tus sistemas HSE, obtienes una visión más completa del riesgo operativo, y puedes priorizar acciones preventivas con mayor precisión.

La metodología de Hollnagel propone pasar de contar accidentes a comprender cómo se consigue el éxito diario, integrando Safety-II y FRAM en la gestión HSE Compartir en X

Cinco pasos prácticos para aplicar la metodología de Hollnagel con programas HSE

El primer paso consiste en definir con claridad qué procesos críticos quieres observar bajo el prisma Safety-II. No es realista abarcar todo al inicio, y es mejor seleccionar operaciones donde haya alta variabilidad, como mantenimiento o logística. En esos procesos debes acordar qué significa que las cosas salgan bien, y qué indicadores podrían describir ese desempeño normal. De este modo, tu implantación de la metodología de Hollnagel empieza con objetivos concretos y medibles.

El segundo paso es capturar datos del trabajo real de forma sistemática y respetuosa. Puedes usar observaciones de campo, entrevistas, talleres operativos y registros generados por tu software HSE. Lo importante es que las personas perciban que el propósito es aprender sobre el sistema, y no fiscalizar comportamientos individuales. Esta aproximación empática facilita conversaciones honestas, y revela adaptaciones silenciosas que normalmente quedan invisibles en los informes tradicionales.

El tercer paso pasa por modelizar las funciones clave utilizando principios FRAM, aunque comiences con versiones sencillas. No necesitas construir modelos perfectos desde el primer día, pero sí identificar funciones sensibles a cambios en tiempo, recursos o coordinación. A partir de ahí puedes usar tu solución digital para relacionar eventos, registros y datos operativos con esas funciones. Esta integración permite ver patrones de resonancia funcional dentro del propio entorno de tus programas HSE, sin multiplicar hojas de cálculo dispersas.

El cuarto paso se centra en rediseñar barreras, procedimientos y apoyos en base a lo aprendido. En lugar de añadir más controles genéricos, prioriza medidas que ayuden a las personas a ajustar su trabajo de forma segura bajo presión. Esto incluye clarificar márgenes de maniobra aceptables, mejorar la disponibilidad de recursos y reforzar la comunicación entre áreas. Así consigues controles que dialogan con la realidad operativa, y no solo con la visión ideal del trabajo prescrita en manuales.

El quinto paso, muchas veces olvidado, es consolidar bucles de aprendizaje continuo. La metodología de Hollnagel cobra sentido cuando tu organización revisa regularmente cómo cambian las condiciones, los riesgos emergentes y las respuestas cotidianas. Al automatizar reportes y paneles desde tu sistema HSE, puedes sostener ese aprendizaje sin sobrecargar a los equipos. Con el tiempo, la cultura cambia desde la reacción ante el fallo hacia la anticipación basada en desempeño normal, y la resiliencia se convierte en una capacidad estratégica.

Cómo deben evolucionar tus programas HSE para integrar Safety-II

Para soportar de verdad la metodología de Hollnagel, tu plataforma HSE tiene que ir más allá del registro de incidentes y auditorías clásicas. Necesitas módulos que permitan capturar historias de éxito operativo, condiciones cambiantes y observaciones de trabajo real, de forma ágil y estructurada. Además, es clave que los flujos de trabajo sean configurables, porque así puedes alinear el sistema con tu modelo FRAM y tus procesos específicos. Esta flexibilidad evita que la herramienta se convierta en una limitación para aplicar Safety-II.

La analítica avanzada también resulta decisiva cuando buscas entender resonancias funcionales y patrones de variabilidad. Un buen software debe ofrecer paneles que combinen datos de desempeño normal, desviaciones menores, tiempos de respuesta y cargas de trabajo. Así puedes explorar relaciones que no aparecen en los informes tradicionales, y detectar señales débiles antes de que escalen. Con estas capacidades, la metodología de Hollnagel deja de ser solo un concepto teórico y se convierte en parte del control operativo diario.

Otro aspecto importante es la experiencia de usuario, porque necesitas que supervisores y mandos intermedios participen activamente en la captura de información. Interfaces sencillas, formularios adaptados al contexto móvil y flujos de aprobación claros favorecen que Safety-II se integre en la rutina. Cuando el personal percibe que el sistema les ayuda a explicar su trabajo real, se incrementa su compromiso. De esta manera, el propio uso del programa HSE se convierte en motor de cambio cultural hacia una visión más madura de la seguridad.

HSETools como software para la gestión de programas HSE

Seguramente te preocupa que un incidente grave pueda ocurrir pese a todos tus esfuerzos, y temes no detectar a tiempo las señales previas. La metodología de Hollnagel te ofrece un marco para entender mejor tu operación diaria, pero necesitas una plataforma que transforme ese enfoque en prácticas sostenibles. Con el Software de programas de HSE de HSETools puedes combinar automatización de procesos, análisis avanzado y captura estructurada del trabajo real. Así integras Safety-I y Safety-II en un mismo entorno, y reduces el riesgo de que la teoría se quede solo en presentaciones.

Probablemente también sientas presión por cumplir requisitos legales, estándares corporativos y expectativas de clientes, sin saturar a tu equipo con tareas administrativas. HSETools te ayuda a digitalizar toda la gestión preventiva, desde la evaluación de riesgos hasta la investigación de incidentes y el seguimiento de acciones. Además, la plataforma incorpora capacidades de Inteligencia Artificial aplicada que permiten detectar patrones, clasificar eventos y sugerir mejoras de forma proactiva. Con este soporte puedes dedicar más tiempo al análisis de fondo, y menos a perseguir hojas de cálculo dispersas.

Por último, puede que dudes sobre cómo liderar este cambio cultural hacia Safety-II sin perder de vista tus objetivos de negocio y producción. El acompañamiento experto y el soporte especializado de HSETools te permiten diseñar una hoja de ruta realista, integrando la metodología de Hollnagel paso a paso. No se trata de cambiar todo de golpe, sino de priorizar procesos críticos y construir capacidades de resiliencia medibles en tu organización. De este modo, construyes un sistema HSE vivo, automatizado y alineado con la realidad operativa, que protege a las personas y refuerza la confianza de clientes, inversores y equipos.


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